DESCUBRIENDO Y DESECHANDO LAS MENTIRAS
Principios para ayudarle a basar su vida en la verdad y no en la mentira.
Como ha visto en las lecciones estudiadas hasta este punto, el cristiano sólo puede vivir libre si su vida está basada en la verdad. Cada lección habla de una mentira específica y después da respuestas bíblicas para contrarrestar los efectos de esa mentira en su vida. Obviamente no sería posible hablar de cada mentira que el diablo invente, pero sí puede aprender cómo reconocer y combatir las mentiras cuando se presenten.
Por otro lado, lo que usted cree determina cómo actúa. Si cree que algo es cierto, vivirá como si fuera cierto. Por ejemplo, si cree que Dios no le está mirando, vivirá una vida desenfrenada. Por otra parte, si está consciente de que Dios está presente, vivirá en santidad. Si cree que no puede, no podrá. Si cree que es un perdedor, vivirá perdiendo. Si cree que es una criatura nueva, vivirá en victoria como una persona nueva. Si cree que algo es falso, lo rechazará, aún cuando sea cierto. Los principios que usted siga le darán sabiduría para vivir libre en la verdad.
1. Aprenda a pensar bíblicamente. Esto sucede cuando uno satura su mente con la Palabra.
2. Estudie la Biblia a profundidad, no sólo lecturas rápidas. Al estudiar la Palabra regularmente, está creando una biblioteca en su mente con conocimientos bíblicos. Con el paso del tiempo estará adquiriendo más y más recursos que servirán para enfrentar los problemas de cada día.
3. Viva de acuerdo con los conocimientos bíblicos que tiene. Ponga en práctica cada día lo que lee en la Palabra ese día.
4. Desarrolle el hábito de cuestionar lo que ve y oye. Sin llegar a ser escéptico o negativo, aprenda a examinar todo a la luz de la Palabra de Dios. Pregunte continuamente: ¿Es cierto esto? ¿Qué dice la Biblia al respecto?
5. Piense por sí mismo, no acepte algo solamente porque otros (aun cristianos) digan que es cierto o porque sea popular.
6. ¿Qué haría Jesús en sus circunstancias actuales?
7. Cuando se sienta tentado, atribulado, desanimado, con dudas o aún entusiasmado, pregúntese:
• ¿Hay algo que estoy creyendo que me hace sentir así? ¿Qué es? ¿Es cierto?
• ¿De dónde vienen mis pensamientos o mis sentimientos actuales? ¿de Dios? ¿del diablo? ¿de mi cultura? ¿de mí mismo? ¿de mis papas?
• ¿Estoy siendo presionado por alguien a creer algo o a actuar en una manera que contradice la Biblia?
• ¿Es posible que mis circunstancias actuales estén distorsionando mi punto de vista para bien o para mal? ¿Cómo?
• ¿Qué dice Dios sobre lo que es popular en mi cultura?
• ¿Estoy dudando sobre algo que la Biblia claramente me dice que es cierto?
• ¿Estoy dudando porque no puedo confirmar con mis ojos lo que la Palabra me dice?
• ¿Cuáles decisiones equivocadas estoy tomando porque no quiero someterme a lo que la Biblia manda?
8. Medite en las implicaciones de sus decisiones. ¿Cómo le afectarán a corto plazo? ¿A largo plazo?
9. ¿Está consciente que la realidad puede ser otra que lo que está delante de sus ojos? Dios es soberano. Dios está presente. Todo es posible con Dios.
¿Está dispuesto a enfocar su atención en lo que Dios puede hacer, o sólo en sus circunstancias? ¿Está dispuesto a entregar sus circunstancias a Dios y decirle: “Señor, aquí estoy, tu siervo, listo para hacer tu voluntad. Confío en ti para las cosas en mi vida que a mí me parecen imposibles. Yo no puedo, pero tú sí puedes.”
10. ¿Está dando más importancia a lo que opina la gente o a lo que Dios dice? ¿De qué manera?
11. Apunte algunos mensajes negativos (mentiras) que oye. Luego, escriba una afirmación verdadera para remplazar el mensaje negativo.


