CRISTO, MI ABOGADO
Una historia curiosa…
Una pequeña se había puesto su mejor vestido porque venían unas visitas especiales a su casa. Su madre, atareada con las preparaciones para recibir a las visitas, la dejó, advirtiéndole: “¡Cuidado, no mojes tu ropa jugando con el agua como sueles hacer!”
Pero pronto, olvidando la advertencia, comenzó a jugar con el agua. Mientras jugaba, oyó a alguien tocando la puerta, pero cuando se dirigía a la sala vio que la orilla de su vestido estaba muy mojada.
“¡Ay, mamá me va a castigar!” dijo la niña a sí misma “¿Qué hago?”. Su pequeña mente comenzó a formular un plan. Tomó unas tijeras y recortó la parte mojada del vestido. Contenta dijo, “Ya mamá no se dará cuenta que mojé mi vestido”. Confiada en que había eliminado la evidencia de su travesura, se dirigió hacia la sala; y así salió a saludar a las visitas.”
¿Recuerda sus travesuras de niño?
Esta cómica historia fue sacada de la vida real. Ojalá que fuera posible resolver nuestros problemas tan fácilmente como la niña pensaba hacerlo con las tijeras. Piense por un momento y conteste las siguientes preguntas:
¿Guarda secretos que no quiere que nadie sepa?, ¿A veces siente remordimiento de conciencia y vergüenza?, ¿Siente que alguien le está acusando por cosas de su pasado?, ¿A veces se siente tan mal por su pecado que duda que haya remedio?, ¿Hay solución para una conciencia que le acusa?
Los sentimientos de culpabilidad por nuestras fallas causan vergüenza y muchos nos sentimos impotentes de resolverlos. Nos preguntamos: “¿Qué pensarán de mí? ¿Podrá Dios perdonar a una persona como yo?”
¿Ha pensado alguna vez que necesitaría a un abogado para defenderse ante Dios?, ¿En qué ocasiones necesita una persona a un abogado?
Algunos no miran el pecado como algo serio porque dicen “Dios me perdonará; hay otros peores”. ¿Qué dice la Biblia a la persona que cree que es lo suficientemente buena para alcanzar el cielo sin ayuda?
Isaías 64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
¿Hay alguien tan malo que esté fuera del alcance del perdón de Dios? NO . En Romanos 5:8 dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
1. ¿Sabía usted que tiene un abogado?
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 1 Juan 2:1-2
Estas palabras están dirigidas a sus hijos. Un hijo de Dios es alguien que ha tomado la decisión de arrepentirse de su pecado e invitar a Jesucristo a ser su salvador personal. Dios es realista. Aunque desea que no pequemos, reconoce que habrá momentos en que caeremos en pecado.
¡Qué alentador saber que tenemos a un abogado que intercede por nosotros! Algunos no confían en los abogados. ¿Es Jesucristo diferente? El es nuestro abogado. Medite en lo que esto significa para su vida.
2. ¿Cómo está su caso legal?
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Romanos 3:23
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque. Eclesiastés 7:20
Nuestro caso es sumamente débil porque somos culpables, sin justificación por nuestro pecado. Puesto que somos culpables, ¿qué posibilidad hay de escapar del castigo? ¿Cómo puede Jesús defender clientes culpables como nosotros? Según 1 Juan 2:2 él es propiciación por nuestros pecados.
La palabra “propiciación” que se encuentra en algunas traducciones de la Biblia significa “el sacrificio por el perdón de nuestros pecados” . Su sangre aplaca la ira de Dios, pagando el precio de nuestra salvación. Dios está satisfecho con el sacrificio de Cristo y no exige nada más (como las obras, penitencia, etc.)
3. Jesucristo es el único mediador
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. 1 Timoteo 2:5
¿Qué es un mediador? Es uno que intercede entre dos personas, tratando de reconciliarlos cuando hay problemas. ¿Cuántos mediadores hay según 1 Timoteo 2:5? Solo uno: JESUCRISTO.
Muchas personas no creen que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres; mas bien buscan a otros para interceder por ellos. ¿Cuáles son algunos intermediarios que la gente busca para interceder por ellos ante Dios?…
La verdad es que no estamos en condiciones de defendernos ante un Dios santo; tampoco la iglesia, ni la virgen, ni un santo, ni un religioso puede salvarnos, sólo Jesucristo.
Algunas verdades sobre nuestro abogado:
✓ Es justo. No gana con trucos ni maniobras legales que distorsionan la verdad. No puede ser sobornado, ni usa mentiras.
✓ Cristo está defendiendo clientes culpables. Sin él sus clientes no tendrían defensa, ni esperanza de triunfar.
✓ Cristo va solo ante Dios para defendernos. No nos llama a testificar porque sería en vano. Estamos sin excusa.
✓ Su adversario es el diablo, cuya táctica es acusarnos (Apoc. 12:10-12). Jesús refuta las acusaciones del diablo, defendiéndonos con su sangre.
✓ No proclama nuestra inocencia sino admite nuestra culpa. Argumenta que el castigo ya fue pagado con su muerte. La deuda ya está cancelada.
¿Ha contratado a Jesucristo como su abogado, o está confiando en sí mismo o en algún otro?
Si no, lea y firme el “Contrato con mi Abogado”
CONTRATO CON MI ABOGADO
Señor Jesucristo,
Necesito tu ayuda para defenderme. Las acusaciones en mi contra son graves y soy culpable de ellas. No tengo defensa ni excusas para justificar mi conducta. Me siento mal y estoy arrepentido de todo lo malo que he hecho.
Creo que derramaste tu sangre por mí, para pagar mi deuda ante la ley de tu Padre. Entiendo que has tomado mi sentencia y que todo ya fue pagado con tu muerte.
Por medio de este acuerdo, te contrato como mi abogado, invitándote a defenderme ante las acusaciones justas en mi contra.
Te acepto como mi único intercesor y renuncio a cualquier otro en quien he confiado en el pasado.
No puedo pagarte por tus servicios; estoy sin recursos. Lo mejor que puedo hacer no es suficiente.
Lo único que ofrezco es confianza y fe en ti. Además te entrego mi vida para servirte.
Voy a necesitar tus servicios continuamente durante el curso de mi vida, ya que seguiré luchando con el pecado hasta el día de mi muerte.
Atentamente……………………………………….
Firma del cliente…………………………………
Fecha…………………………………………………….

