DIOS NO PERDONARÁ A ALGUIEN COMO YO
LA MENTIRA
La mentira toma varias formas: Lo que he hecho es tan terrible… temo que Dios no podrá perdonarme. Tengo demasiados defectos. No soy digno. ¿Cómo puede Dios amar a alguien como yo? Temo que soy un caso perdido. Dios me ha dado oportunidades y no he sabido aprovecharlas. No sé si me dará otra oportunidad.
LA VERDAD
Esta mentira, como muchas, es una mezcla de verdad y mentira. Por un lado, la persona está en lo correcto cuando dice que no es digno. Reconoce que todavía peca, y no se siente digno del perdón de Dios. El problema es que ha llegado a creer que no hay remedio para sus pecados. ¿Por qué? Tal vez porque los pecados son demasiados, o porque ha repetido los mismos muchas veces, o porque se siente imposibilitado de vencer sus debilidades. Esta persona probablemente cree que Dios perdona a los que pecan menos, pero no a él o a ella.
Apocalipsis 12:9-10 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
12:10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
1. ¿De dónde vienen estas dudas? describe una de las tácticas principales de Satanás.
Del diablo, por que es quien nos acusa delante de nuestro padre y a la vez nos aturde la mente haciéndonos creer que no podemos ser perdonados y que no podemos cambiar por lo que se vuelve imposible salir del pecado; sin embargo a través de la muerte de nuestro señor Jesús por su sangre tenemos el perdón y la salvación solo y únicamente si creemos en él y lo aceptamos como nuestro señor y salvador.
Aunque no logra engañar a Dios, sí nos puede convencer a nosotros con sus mentiras. Tiene razón, hemos pecado, pero miente al decir que nuestros pecados son demasiados para ser perdonados. Si creemos esto, el enemigo logra paralizarnos con la duda y el remordimiento.
Dice que Satanás ENGAÑA al mundo entero. El le llama el ACUSADOR de nuestros HERMANOS, el que los ACUSABA delante de NUESTRO DIOS de día y noche.
Efesios 2:4-5 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
2:5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)
2. Entonces, ¿cuál es la actitud de Dios hacia el pecador?
Es misericordioso, aun estando muertos en pecado nos dio vida juntamente con Cristo por su gran amor.
Las palabras misericordia y gracia son como dos lados de la misma moneda:
• Misericordia: La compasión de Dios en retener un castigo merecido.
• Gracia: El gran amor de Dios en darnos un regalo no merecido, el perdón.
Romanos 8:31-39 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó,
el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia,
o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
8:36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
3. En lugar de acusarnos, ¿qué hace Dios? En lugar de condenarnos, ¿qué hace Cristo ahora? ¿Qué nos puede separar del amor de Dios?
Dios nos justifica, intercede por nosotros, nada ni nadie, ninguna cosa creada nos podrá separa del amor de Dios.
4. Entonces, ¿cuál es el deseo de Dios?
Perdonar,
¡Dios está de nuestro lado! Quiere perdonarnos y traer paz a nuestras vidas. Dios no está jugando “a las escondidas” con el creyente. No hay que rogarle o convencerle. Él así lo ha decidido y está deseoso de perdonarnos y restaurarnos.
Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo
5. ¿Qué sucede cuando recibimos a Cristo?
Somos justificados por medio de Jesucristo.
Justificado por la fe quiere decir que Dios nos declaró justos con base en la obra de Cristo. No es que seamos justos o merecedores de su justicia. Dios acreditó a nuestra cuenta la justicia de Cristo. Es un trabajo terminado por Cristo en la cruz, independientemente de nuestra propia justicia.
¿Cómo nos mira ahora? Romanos 8:1 dice que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” A pesar de nuestras debilidades, nos declara justos. No mira nuestras fallas, sino la sangre que las cubre.
LA PROMESA Y LA CONFUSIÓN
1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
6. ¿Qué promete 1 Juan 1:9?
Perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad si los confesamos nuestros pecados.
7. Si Dios promete perdonarnos y limpiarnos de toda maldad, ¿por qué es que algunos creyentes no se sienten perdonados y siguen recriminándose después de confesar su pecado? ¿Cuál cree usted que sea el problema?
❏ No fueron sinceros
❏ Dios no les perdonó
❏ Les falta fe para creer que Dios les ha perdonado.
❏ Confesaron pero no aceptaron el perdón.
❏ Otro
Creen que el problema pueda ser su la falta de sinceridad, o que Dios no quiera perdonarles. Pero más bien es porque tienen su mirada puesta en su pecado, en lugar de ponerla en la sangre de Cristo. Creen que su pecado es imperdonable, o que requiere algún tipo de penitencia para ser perdonado. Dependen de sus emociones, no en lo que Dios promete. Dicen: “Si no me siento diferente, tal vez Dios no me ha perdonado.”
Aprenda un hábito saludable: Después de confesar, acostúmbrese a recibir el perdón de Dios. Podría orar así:
Dios, te he confesado mi pecado y creo que Cristo pagó mí castigo con su muerte. No merezco tu perdón pero lo acepto. Creo en la promesa de 1 Juan 1:9 que me has perdonado y seguiré viviendo como si fuera cierto, pues lo es. Rehuso seguir recriminándome, y me rehuso a creer la mentira de que tú no quieres perdonarme.
Cierre sus ojos y trate de imaginarse parado bajo la sombra de la cruz como en el dibujo de arriba. Dé gracias a Dios por declararlo justo por la sangre de Cristo. Su perdón está basado completamente en la obra terminada de Cristo en la cruz; no hay nada más qué hacer, sólo recibirlo.
¿DE QUÉ COLOR ES LA PARED?
Es común describir las casas por su color. Por ejemplo uno dice: “Yo vivo en la casa blanca con portón negro”. Pero si pensamos bien, la casa probablemente no es blanca. ¿Por qué? Si es una casa con paredes de concreto, el verdadero color de la pared es gris, el color del concreto. La llamamos blanca, porque lo que vemos es la pintura blanca que cubre la pared. De igual manera, nosotros, siendo pecadores, hemos sido cubiertos por la sangre de Cristo. Lo que Dios mira es un santo, declarado justo por la sangre.
PARA CRECER
Lea Josué 1-7 (un capítulo por día).
Memorice Romanos 5:1
“Justificados, pues, por la fe,
tenemos paz para con Dios
por medio de nuestro Señor
Jesucristo..” RV
“En consecuencia, ya que
hemos sido justificados
mediante la fe, tenemos paz
con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo.” NVI


